Tabla de Contenido
Nancy Palomino
Artículos
Helen Schneider, Duane Blaauw, Lucy Wilson, Nzapfurundi Chabikuli, Jane Goudge
Nancy Gerein, Andrew Green, Stephen Pearson
Mohammad Tajul Islam, Yasmin Ali Haque, Rachel Waxman, Abdul Bayes Bhuiyan
Fatima Temmar, Bilkis Vissandjée, Marie Harem, Alisha Apale, Devorah Kobluk
Peter S Hill, Rebecca Dodd, Khurelmaa Dashdorj
Mini Elizabeth Jacob, Sulochana Abraham, Fusila Surya, Shantidani Minz, Daisy Singh, Vinod Joseph Abraham, Jasmin Prasad, Kurgan George, Anju Kuruvilla, KS Jacob
Kate Wood, Rachel Jewkes
Ponencia Resumen para la Reunión de Evaluación de Beijing +10
Berit Austveg, Johanne Sundby
Mónica Petracci, Silvina Ramos, Dalia Szulik
Henry P David
Análisis
Guido Pennings
Carta al Editor
Berit Austveg
Varios

Las niñas no pueden esperar: por qué la educación de las niñas es importante y cómo lograr que ocurra ahora

Ponencia Resumen para la Reunión de Evaluación de Beijing +10

Campaña Mundial por la Educación

A menos que se logre la igualdad de género para las niñas en el campo educativo, el mundo no tiene ninguna posibilidad de alcanzar muchas de las ambiciosas metas sociales, de salud y desarrollo que se ha trazado (Secretario General de la ONU Kofi Annan, Marzo 2005)

Este es el año en el que el mundo no logrará cumplir con el primer y más importante de todos los Objetivos de Desarrollo del Milenio –igualdad de género en la educación para el año 2005. La negación persistente de la educación a un estimado de 60 millones de niñas es una emergencia global, aun cuando la comunidad internacional se rehúse a reconocerla como tal. En respuesta a esta emergencia no reconocida, esta ponencia propone un nuevo plan de acción para lograr que cada niña asista al colegio y aprenda.

La educación es un activo económico clave para los individuos y las naciones. Cada año escolar perdido representa una reducción de 10-20% en los ingresos futuros de las niñas. Los países podrían elevar su crecimiento económico per capita en cerca de un 0.3% por año, o un 3% en la próxima década, si lograran una paridad en la matrícula entre niñas y niños.1 El fracaso en la educación de niñas y mujeres perpetúa innecesariamente el hambre. El progreso en la educación de las mujeres ha sido el factor que más contribuyó a reducir la malnutrición entre 1970 y 1995, incluso más que la mayor disponibilidad de alimentos.2 Las mujeres con educación son más capaces de resistir prácticas como la mutilación genital, el matrimonio temprano y la violencia doméstica por parte de sus parejas masculinas.3

En el año 2000, cuando 189 jefes de Estado firmaron la Declaración del Milenio, reconocieron que la educación de las niñas es un primer paso necesario para acabar con la pobreza y para el logro de los derechos humanos. Hicieron de la igualdad de género en la educación primaria y secundaria el primero de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), comprometiéndose a lograr que tantas niñas como niños asistieran al colegio para el año 2005. Sin embargo, la mayoría de países ni siquiera alcanzará a tiempo este paso preliminar. Si bien es cierto que el número de niñas que asisten a la escuela es mayor que nunca antes, también lo es que el acceso de niñas y niños a la educación ha crecido muy lentamente en los últimos cincuenta años. A finales de los noventa, los países en desarrollo empezaron a recuperar parte del terreno perdido durante los ochenta, cuando hubo un estancamiento e incluso disminución de las matrículas en la mayoría de países del África y Asia del Sur, pero el ritmo de avance es aún demasiado lento. De no producirse una dramática aceleración en este proceso, un 40% de países no habrá alcanzado la igualdad de género en la matrícula para 2015,4 y unos 86 países no habrán alcanzado la educación primaria universal.5

Aunque la ventaja educativa de los niños sobre las niñas disminuyó ligeramente en el nivel primario en la década de los noventa, esto fue resultado tanto de un marcado incremento en el número de niños que no asistían a la escuela en algunas regiones, como de un aumento en la asistencia de las niñas. En realidad, la tasa de matrícula neta de las niñas en los países en desarrollo cayó ligeramente de 86% a 85% en los años noventa.4 A nivel secundario, la brecha entre adolescentes mujeres y hombres se ha mantenido casi constante desde 1998; en África subsahariana, solo 1 de cada 5 niñas está matriculada en secundaria, cifra que prácticamente no ha cambiado desde 1990 y, en algunos casos, desde la independencia.6 A este ritmo, lograr que todas las niñas en África asistan a la escuela primaria tomará más de cien años, y varios cientos más antes que tengan la oportunidad de acceder a la educación secundaria.

La educación no es una solución mágica. Por sí misma no es suficiente para vencer las múltiples causas de privación y opresión de las mujeres. Aun aquellas que acceden a la educación, se enfrentan a profundas desventajas en el mercado de trabajo, la propiedad de la tierra y las elecciones sexuales y reproductivas. Se requiere de una acción más decidida en todos estos frentes. Sin embargo, en medio de una discriminación persistente, la educación otorga a niñas y mujeres confianza en sus habilidades y derechos, una habilidad para adquirir y procesar información y un mayor poder para generar ingresos, y cuesta sólo US$ 100 al año. La evaluación de Beijing+10 y la evaluación de los ODM+5 este año son probablemente las últimas oportunidades antes de 2015 para movilizar la voluntad política y los recursos necesarios en torno a un plan y un cronograma lo suficientemente fuertes como para lograr que cada niña vaya a la escuela y aprenda. Lo que se necesita es un recuento completo del porqué se ha avanzado tan poco, y de lo que harán los gobiernos y las agencias internacionales en favor de la educación de las niñas en el mundo.

¿Puede lograrse el objetivo?

Es posible lograr un rápido avance. Muchos de los países más pobres han hecho un notable progreso en un corto periodo de tiempo. Mauritania, que se comprometió con una educación primaria gratuita y obligatoria, logró que la proporción de niñas con relación a niños aumentara de 67% a 93% entre 1990 y 1996. Mali logró reducir una profunda brecha en más de 10% en los noventa, y elevó las tasas de conclusión de primaria en más de 20% tanto para hombres como para mujeres. ¿Qué marcó la diferencia en estos países? No estaban satisfechos con una serie de proyectos de pequeña escala y programas piloto. Emprendieron una masiva expansión y mejora del sistema de educación pública, al tiempo que invertían en medidas para ayudar a las niñas en situación de pobreza y de otros grupos excluidos a acceder a la educación.

De manera abrumadora, las niñas no acceden a la escuela debido a la pobreza. Mientras más cara sea la educación, es menos probable que las familias inviertan en la educación de las niñas. En Kenya, por ejemplo, antes que se eliminaran los cobros escolares, las niñas tenían dos veces más posibilidades que los niños de ser retirados de la escuela por razones económicas.4 Los costos de oportunidad son también un importante factor disuasivo para los hogares pobres: el trabajo infantil, pagado o no, es a menudo una parte importante de la sobrevivencia familiar, y mandar a las niñas a la escuela puede significar que haya menos comida en la mesa cada día. La OIT estima que 111 millones de niños entre 5 y 14 años realizan labores peligrosas en lugar de ir al colegio. En Bangladesh y Nepal no es raro que las niñas trabajen un promedio de diez horas al día, y en países fuertemente afectados por el VIH/SIDA, las niñas cargan mucha de la responsabilidad de cuidar a los enfermos y a los niños más pequeños.4 Las leyes sobre educación obligatoria juegan un rol importante para combatir estas prácticas.7 Algunas de las medidas más efectivas han sido las siguientes:

• eliminar las tarifas y cobros;
• establecer la gratuidad y obligatoriedad de la educación primaria;
• prohibir las peores formas de trabajo infantil; y
• proporcionar incentivos adicionales para ayudar a compensar el trabajo de las niñas en las familias pobres 8.

Después de que Uganda eliminó los cobros, hubo un incremento de 20% en la matrícula de niñas casi de la noche a la mañana, la que creció de 46% a 82% en el último quintil de niñas.9 Cuando el gobierno de Bangladesh introdujo transferencias en efectivo para las alumnas mujeres, la matrícula de niñas en las áreas cubiertas por el programa de transferencias aumentó hasta duplicar el promedio nacional.10 En India, las niñas que viven en localidades donde se ofrece una comida gratuita en los colegios tienen una probabilidad 30% mayor de concluir la educación primaria que las otras niñas.11 Hace algunos años, el SIDA provocó un éxodo masivo de los colegios de Lesotho; pero en algunos de ellos, la educación gratuita combinada con alimentación escolar está haciendo que un gran número de huérfanos regrese a estudiar.4  6  12

No obstante, las medidas para erradicar la desventaja educativa que enfrentan las niñas pobres no pueden detenerse en las puertas de la educación primaria. Para aprender y adquirir verdaderas habilidades, las niñas necesitan un tamaño de clase razonable, un número de horas lectivas adecuado, un abastecimiento suficiente de materiales de aprendizaje que sean sensibles al género y, probablemente más importante, docentes mejor capacitados y con mayor apoyo, incluyendo más docentes mujeres. En el mundo en desarrollo, menos de una cuarta parte de profesores de primaria son mujeres. La matrícula de las niñas aumenta con relación a la de los niños a medida que crece la proporción de docentes mujeres. Aunque la dirección de causalidad es difícil de determinar, existe una fuerte evidencia que sugiere que un mayor número de docentes mujeres alentarán a que más niñas asistan a la escuela.12 Las niñas también deben ser liberadas de la amenaza de acoso y abuso sexual, y de supuestos sexistas acerca de qué y cómo se debe aprender. Necesitan igualdad de oportunidades para ascender por la escalera educativa, hasta el nivel secundario e incluso terciario. Los colegios deben apoyar a las niñas para que adquieran conocimientos y destrezas que la sociedad generalmente niega a las mujeres, como las matemáticas y ciencias, educación en salud sexual y reproductiva y programas de habilidades para la vida que generen autoconfianza y habilidades de negociación.

Haciendo que ocurra

La mayoría de países que han eliminado los cobros y que han abierto las puertas del aprendizaje a todos están invirtiendo 20% o más de sus presupuestos en educación. Desde que Kenya introdujo la gratuidad en la educación primaria en 2003, por ejemplo, el gasto en educación se ha incrementado hasta 40% del presupuesto público.13 Sin embargo, a pesar de antiguos compromisos de aumentar el gasto en educación a 6% del PBI, los países de África y Asia del Sur y del Oeste todavía destinan en promedio menos de 3.5% del PBI al gasto en todos los niveles de educación 12 y la educación primaria recibe menos, en promedio, que el gasto militar. Más de 100 países aún imponen cobros y cargos de diverso tipo a la educación primaria.4 Muy pocos tienen un plan nacional extenso de transferencias en efectivo, alimentación escolar gratuita u otros incentivos para apoyar la asistencia de las niñas y de los niños más pobres.

Incluso, si todos los países en desarrollo incrementaran sustancialmente su propia inversión en educación, aún requerirían de ayuda externa para alcanzar los ODM. Esto fue reconocido por los países ricos cuando afirmaron en el año 2000 que “no se permitirá que ningún país seriamente comprometido con la educación para todos fracase por falta de recursos”. Magníficas palabras, pero poca acción. Los países donantes dan solo el 20% de la ayuda necesaria para lograr que la educación primaria sea universal en el año 2015. El total de lo que aporta el Grupo de los 8 para la educación básica es alrededor de la mitad de lo que cuesta un bombardero Stealth.

En 2001 se estableció la Iniciativa Vía Rápida de Educación para Todos (FTI por sus siglas en inglés) con el respaldo del Grupo de los 8 y de la Unión Europea para acelerar la ayuda a los países que cumplían con los altos estándares impuestos con relación a las políticas para el logro de los objetivos educativos. Sin embargo, la FTI está fracasando porque la comunidad de donantes se ha comprometido con escasas sumas de dinero, lo que limita la asociación de la FTI con solo trece países. Así, Yemen quisiera construir más colegios en áreas rurales y expandir un programa de transferencias que ha probado ser exitoso para atraer a niñas pobres a la escuela. Sin embargo, a pesar del apoyo de FTI, tiene un déficit de alrededor de US$ 96 millones anuales para implementar estos planes. Mauritania necesita cerca del doble de la ayuda que recibe actualmente para implementar los planes educativos aprobados por los donantes de la FTI. Al eliminar los cobros; Kenya ha llevado a la escuela a un millón y medio más de niños, una mayoría de niñas, pero el tamaño de las clases se ha incrementado a más de cien en áreas urbanas, y el gobierno no ha sido capaz de aumentar el número de maestros desde 1998.12

Recomendaciones

La educación es un recurso esencial para las mujeres y un derecho humano fundamental para todos. La Campaña Global por la Educación apela a los gobiernos y la comunidad internacional para asegurar que cada niña y niño concluya la escuela primaria, con igualdad de género en los logros educativos, para el 2015:

• Para fines de 2005, cancelar la deuda impagable de los países pobres, e incrementar la cooperación externa para la educación básica a US$ 7 billones por año. Expandir la Iniciativa Vía Rápida para proporcionar un financiamiento completo, previsible y de largo plazo para finales del 2005, al menos a 30 países que estén listos para acelerar el progreso en la educación de las niñas. Establecer una programación y un plan de movilización de recursos para expandir la FTI a todos los países de bajos ingresos restantes que cuenten con un buen plan.
• Para fines de 2005, adoptar medidas inmediatas y efectivas para erradicar las peores formas de trabajo infantil, tal como prometieron los gobiernos cuando ratificaron la Convención 182 de la OIT en 1999
• Para 2006, aumentar el gasto público en educación básica hasta al menos 3% del PBI.
• Para 2006, abolir los cobros y cargos en la educación primaria, garantizando una educación gratuita y obligatoria por al menos seis años. Establecer un plan que contemple un plazo para la expansión progresiva de la educación gratuita y obligatoria por al menos nueve años.
• Para 2007, introducir programas nacionales extensos para brindar apoyo adicional (tales como transferencias en efectivo condicionadas a la asistencia a la escuela, o alimentación escolar gratuita) a las familias más pobres, con el fin de compensar el costo de oportunidad de enviar a los niños al colegio.
• Garantizar oportunidades de educación de adultos a cada mujer analfabeta, dado que la instrucción de la madre favorece la asistencia y el logro escolar en las niñas.
• Para 2008, asegurar que cada niña tenga acceso a un ambiente seguro y acogedor para el aprendizaje, por ejemplo, a través de la construcción de más colegios cercanos a las comunidades, la provisión de letrinas privadas y seguras, el asegurarse que cada colegio tenga docentes mujeres, la inclusión de módulos de género en la capacitación a maestros, y una acción decisiva para erradicar la violencia contra las niñas en la escuela.
• Introducir un monitoreo desagregado por género de los logros y resultados del aprendizaje. Promover el respeto por una variedad de estilos de aprendizaje. Integrar la educación en habilidades para la vida e información sobre salud sexual y reproductiva en la estructura curricular. Mejorar la participación de las mujeres en la toma de decisiones sobre la educación, y asegurar que las maestras mujeres cuenten con iguales condiciones de ejercicio y oportunidades de desarrollo laboral.

Agradecimientos

Este artículo recibió el valioso aporte de Elaine Unterhalter (Proyecto Beyond Access y Universidad de Londres). Se ha reimpreso en una versión ligeramente más corta con la gentil autorización de la GCE. El texto completo está disponible en:
http://www.campaignforeducation.org/resources/Mar2005/b10_brief_ final.doc.

Referencias